Me gustaría dedicar esta entrada a un tema que podría traer de cabeza a futuras promesas de la traducción: ¿Debería cobrar por adelantado un encargo?
Aunque al principio puede parecer avaricia, en verdad es una forma de asegurarte de que tu trabajo se verá recompensado como creas que se merece. Se puede pedir desde el 10% al 50% del importe total; de este modo, la persona que realiza el encargo se asegura de que el/la traductor/a terminará el trabajo y el/la profesional tendrá, como mínimo, un poco del total en el bolsillo por si el trabajo no llega a buen puerto.
Puede parecer, sobre todo a los/las novicios/as, que cobrar un porcentaje por un trabajo que se ha realizado todavía es digno de la medalla a la desconfianza, pero por propia experiencia aconsejo que lo hagáis. Os ahorraréis un disgusto si resulta que el/la cliente/a no quiere pagar finalmente.
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