domingo, 15 de marzo de 2015

Las reescrituras de textos ya revisados: el cuento de nunca acabar

Tal vez en algún momento de vuestra vida os encontréis con clientes/as que os encargan la revisión de un texto y, una vez que les entregas el producto ya terminado, al poco vuelven a ponerse en contacto contigo porque han hecho algunas modificaciones y quieren que les eches un vistazo. Lo normal sería cobrarles como un producto nuevo (ya que es tiempo que vas a invertir), pero ¿qué pasa si te piden un descuento alegando que ese texto ya está revisado?

En mi humilde opinión, depende de la magnitud de los cambios. Si son fragmentos breves, o incluso algún que otro párrafo suelto, se puede cobrar por palabra corregida o con la tarifa con la que trabajéis, incluso acordando un descuentillo para tenerlo/a contento/a; al fin y al cabo, los tiempos no están como para perder clientes. En cambio, si es una reescritura integral, yo cobraría como un producto nuevo (es decir, por horas y cierto importe por adelantado).

Todo esto, claro está, no son más que opiniones y pueden seguirse o no; la decisión final es, como siempre, del/la revisor/a.

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