A menudo, cuando se corrige un texto a nivel estilográfico, podemos encontrarnos con palabras o fragmentos enteros que no se entienden o que hacen perder el sentido a todo un párrafo. En un intento de hacer nuestro trabajo, hacemos una propuesta que podría solucionar el problema. Si embargo, al/la escritor/a o al/la editor/a no le gusta. ¿Qué podemos hacer en ese caso?
A priori la respuesta es sencilla: proponer otra cosa. No obstante, mi humilde opinión es que primero debemos saber por qué se nos ha rechazado la propuesta. ¿No dice lo que el/la autor/a quería decir? ¿Se pierde el sentido todavía más? ¿Cuál es la intención exacta?
Por suerte, en mi caso puedo consultar con el autor del texto ya que es una persona cercana, y creo que la mejor solución es, si vuestro/a cliente/a no es una empresa sino alguien que desea publicar por su cuenta (clientela potencial a tener en cuenta), la alternativa más productiva es ponerse en contacto con él/ella y llegar a un punto medio.
En el caso de que quien se haya puesto en contacto con nosotros/as es una editorial, una charla con nuestro contacto más directo podría ser el paso más idóneo para saltar el obstáculo y continuar con nuestro trabajo.
Si os habéis encontrado en esta situación y la habéis solucionado de otro modo, os invito a que lo comentéis en este blog. Toda ayuda entre colegas es poca para que nuestro trabajo tenga la mejor calidad posible.
Consejos y vivencias basados en mi experiencia en campo de la traducción y la corrección.
domingo, 21 de septiembre de 2014
domingo, 20 de julio de 2014
El ambiente más productivo, el más inspirador
En el momento en que decidimos empezar un proceso creativo, ya sea una traducción o una revisión, uno de los elementos más básicos es crear un ambiente en el cual nos sintamos relajados y nos ayude a inspirarnos. Ya sea un despacho silencioso o una habitación con música, ha de ser un entorno en donde nos sintamos productivos/as.
Y en este tema influye absolutamente todo: la silla, la mesa, la disposición del ordenador, la luz natural... Cuando nos diponemos a trabajar, es vital utilizar toda nuestra capacidad creativa, sin que se vea interrumpida porque el asiento nos produce dolor de espalda o porque el silencio nos resulta incómodo.
Otro punto que creo que también hay que tener en cuenta es tener bebida a mano para no estar levantándonos constantemente y, debido a esto, perder el ritmo (me pasó las primeras veces). Sé que suena tan obvio que podéis sentiros insultados/as, pero cuando os sentéis y, al cabo del rato, estéis sedientos/as y digáis: "Oh, tengo que levantarme", sabréis que tenía razón.
domingo, 6 de julio de 2014
Situaciones que te puedes encontrar al traducir del inglés: los diálogos
Imagínate que te encargan traducir una novela de inglés a español. Te sientas en el ordenador y empiezas a deslizarte entre las líneas hasta que te das cuenta de que... los diálogos están marcados con una comilla y los has estado traduciendo como pensamientos. Ahora te toca volver al principio y reescribir lo que has hecho.
Si te ha pasado alguna vez, es normal. Los diálogos es uno de los muchos elementos que en inglés se escriben de forma distinta al español. Mientras que en la lengua de Cervantes se usan los guiones, en la de Shakespeare se aplican las comillas sencillas. Por lo tanto, en el momento en que nos caiga en las manos un texto con diálogo, hay que tener en cuenta este punto. Lo más sencillo es hacer una búsqueda rápida con el procesador de texto y sustituirlas por guiones.
Aunque parece que el consejo de esta semana es algo sencillo y simple, piénsalo dos veces en cuanto tengas una traducción de estas características. Puede ser que se te acabe pasando por alto... y tengas que releer esta entrada.
domingo, 15 de junio de 2014
La labor de la corrección: muestra de texto real
Aquí os adelanto un fragmento de una novela del escritor con el que colaboro y esperamos que se publique a medio-largo plazo. La primera parte es el resultado de un primer repaso y la segunda es el mismo fragmento tras dos revisiones.
ANTES
ANTES
Como podéis comprobar, una primera corrección sirve para depurar los errores ortográficos y gramaticales, pero si al cabo del tiempo lo volvéis a leer, el estilo de escritura mejora.
ANTES
Mientras observaban aquel tierno
momento, oyeron unas voces a lo lejos. Seraphine y Vainille se miraron: “Ya
están aquí”. Se giraron y vieron a Raydon que caminaba junto a Luffus.
–Hacía mucho tiempo que no veíamos a
Luffus –comentó Vainille.
–Oí hace tiempo que se había casado
con una mujer de otro país.
Los dos soldados volvieron con las
armaduras muy maltrechas; parecía como si volviesen del mismísimo infierno.
Cuando ya estaban a pocos metros, la pequeña pasó corriendo al lado de las
jóvenes gritando: “¡Papi!” y se dirigió directamente hacia Luffus. Éste, en
cuanto vio a su pequeña, soltó todos los pertrechos que cargaba y se agachó
para abrazarla. En cuanto la tuvo en sus brazos, se puso en pie, giró la cabeza
y comentó algo a Raydon, quien afirmó con la cabeza al tiempo que la cría
abrazaba a su padre y le saludaba de forma enérgica. Seraphine y Vainille se aproximaron
y saludaron a los dos viajeros. Luffus empezó a hablar:
–Amigos, perdonad que interrumpa
este momento, pero quiero presentaros a mi esposa Yuri y a mi hija Galiana. Las
dos mujeres más importantes de mi vida.
–Tranquilo. Después de todo, hemos
recorrido un largo camino para poder reunirnos con ellas, ¿verdad? –contestó
Raydon a la par que le rodeaba los hombros con un brazo. A su vez, miró a
Vainille; sus miradas se cruzaron y la joven se ruborizó.
“Fue
en ese momento cuando lo supe”, pensó Seraphine sin apartar la vista de la
ventana.ANTES
Cuando contemplaban
aquel tierno momento, oyeron unas voces a lo lejos. Seraphine y Vainille se
miraron: “Ya están aquí”. Se giraron y vieron a Raydon, que caminaba junto a
Luffus. Ambos soldados estaban empapados y con las armaduras muy maltrechas;
parecía como si volviesen del mismísimo infierno. Cuando ya estaban a pocos
metros, la pequeña pasó corriendo al lado de las jóvenes gritando: “¡Papi!”, y se
dirigió directamente hacia Luffus. Éste, en cuanto vio a su pequeña, soltó
todos los pertrechos que cargaba y se agachó para abrazarla. En cuanto la tuvo
en sus brazos, se puso en pie, giró la cabeza y comentó algo a Raydon, quien
afirmó con la cabeza al tiempo que la cría abrazaba a su padre y le saludaba de
forma enérgica. Seraphine y Vainille se aproximaron y saludaron a los dos viajeros.
Luffus empezó a hablar:
–Amigos,
perdonad que interrumpa este momento, pero quiero presentaros a mi esposa Yuri
y a mi hija Galiana, las dos mujeres más importantes de mi vida.
La dama de
cabellos dorados saludó con una amplia sonrisa.
–Tranquilo –dijo
el caballero dejando su pesada mochila en el suelo –. Después de todo, hemos
recorrido un largo camino para poder reunirnos con ellas, ¿verdad? –prosiguió
cruzando la mirada con Vainille, quien se ruborizó.
“Fue en ese momento cuando lo supe”, pensó Seraphine sin apartar la
vista de la ventana.Como podéis comprobar, una primera corrección sirve para depurar los errores ortográficos y gramaticales, pero si al cabo del tiempo lo volvéis a leer, el estilo de escritura mejora.
sábado, 24 de mayo de 2014
Un truco básico para el control de calidad: la lectura en voz alta
Como ya comenté en la entrada anterior, quiero dar a conocer un truco que siempre he utilizado en mis encargos: la lectura en voz alta.
Cuando estaba en la carrera, cogí esta costumbre para confirmar si el fruto de largas horas de trabajo resultaba "natural". Actualmente lo sigo usando y me es un paso indispensable para comprobar si el capítulo de la novela que estoy corrigiendo en cuestión tiene la calidad que busco. Al finalizar el texto completo, dejo un tiempo de reposo (suelen ser siete días por cuestión de tiempo, pero si no tenéis tiempo con 24 o 48 horas ya está bien) y, cuando retomo el trabajo, empiezo leyendo en voz alta. Si el texto está bien, la vista se desliza entre las líneas como un esquiador sobre la nieve; pero si encuentro una repetición, un signo mal colocado, una palabra mal escrita o cualquier cosa que me haga parar en seco, el esquiador se choca contra un árbol y, hasta que no se soluciona el problema, no continúa su recorrido hasta la línea de meta.
Es posible que sea un proceso largo y aburrido (sobre todo si el texto es interminable y el libro tiene muchos capítulos), pero es un sistema muy útil y ahorra el problema de que la persona encargada de la edición lo lea, haga las correcciones correspondientes y pierdas un cliente.
sábado, 17 de mayo de 2014
Un problema (de muchos) a la hora de corregir un texto: las repeticiones
Tras un tiempo desaparecida, quiero dedicar esta entrada a tratar sobre un obstáculo que los/as traductores/as y correctores/as tienen que sortear en cualquier encargo: las repeticiones de palabras.
En mi actual proyecto como correctora, me he encontrado con vocablos que se repiten una otra vez en la misma página, y tengo dos recursos que pueden ser de ayuda para quien esté en una situación similar a la mía. La idea más lógica es usar un sinónimo, pero también se corre el riesgo de recurrir a una analogía una y otra vez, lo que puede dar a entender de que se carece de un vocabulario extenso. Aparte de los sinónimos, un truco que tengo bajo la manga es acudir al diccionario monolingüe para leer la definición de la palabra que deseo sustituir y la aprovecho para ser creativa.
Como resultado de esto, me he impuesto una norma que he seguido a rajatabla y que me funciona: no dejar la misma voz más de una vez por página (se entiende que es una página de procesador de texto como Word u OpenOffice). De este modo, juego con dos o tres alternativas para la misma idea y, en el último repaso en voz alta al texto, la lectura fluye natural. Este tema lo trataré en otro apartado.
En resumidas cuentas, si estás atascado/a en un término porque no sabes cómo traducirlo sin repetir o te das cuenta de que tu cliente/a te ha pedido corregir un texto que es muy repetitivo, este par de opciones pueden sacarte del apuro.
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